Según Tarkovsky, cuanto más personal fuese lo representado en la pantalla, mayor grado de cercanía y emotividad lograrían las imágenes en el espectador. Sin embargo, el lenguaje utilizado en el film resulta difícil de descifrar, llegando a un hermetismo y un simbolismo extremo, pues lo que para él resultan elementos clave dentro de la película, para el espectador no tiene tal significado. Esa dificultad de comprensión del espectador se manifiesta asímismo en el uso intencionado de actores que encarnan personajes que se desdoblan. Como Alekséi (alter ego de Tarkovski), representado a los 5 y 12 años y de adulto. A María (madre de Alekséi), al padre de Alekséi, a Natalia (la mujer de Alekséi) y al hijo de ambos.
La obra de Tarkovski se puede considerar como una obra abierta, en el sentido que es posible una
multiplicidad de interpretaciones, incluso contradictorias. En este sentido, se trata de una obra cuyo significado queda encomendado a la valoración del receptor, y que por ello dependiente de él. Es así mismo considerada como una obra cerrada ya que si bien se presenta como una obra abierta a la interpretación del espectador, también es una obra cerrada y terminada dentro de una circularidad en el sentido que en la pelicula nada queda inconcluso. Éstas dos consideraciones, como obra abierta y obra cerrada engloban lo que es la pelicula de Tarkovski, una pelicula llena de contradicciones y simbolismo difícil de descifrar.

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